TRADUCIR (CON) SOFTWARE LIBRE

Es ya un lugar común considerar que la codificación académica de los estudios sobre la Traducción puede datarse en el último cuarto del siglo XX, por lo menos en lo que al mundo occidental se refiere. Esa génesis ha coincidido en el tiempo con algunos factores sociopolíticos de extraordinaria relevancia. Nos referimos, por supuesto, a la globalización del mercado y al desarrollo acelerado de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Esas dos circunstancias han tenido el resultado previsible de un incremento exponencial de las oportunidades para los profesionales de la gestión lingüística, por un lado, y, comple¬mentariamente, el de su necesaria adaptación al uso de nuevas herramientas y estrategias para llevar a cabo su labor.
En efecto, las personas que tienen en los servicios lingüísticos su nicho profesional no pueden permitirse ya trabajar con los instrumentos y los soportes de antaño: el papel y las máquinas de escribir, mecánicas o electrónicas, han cedido su lugar a los ordenadores y a los formatos digitales. Aquello que tradicionalmente había sido una actividad artesanal ha ido ganando un perfil cada vez más tecnológico.
En justa correspondencia, las personas dedicadas a la formación de traductores han ido incorporando a su actividad los avances tecnológicos, con mayor o menor agilidad. Esos avances tienen que ver, desde luego, con la atención a los nuevos espacios profesionales y con la incorporación a las prácticas docente e investigadora de las nuevas herramientas y las nuevas especialidades. Ilustra ese cambio la creación de nuevas asignaturas, cursos de especialización y postgraduaciones sobre localización, traducción multimedia, o de páginas y sitios de Internet; la aparición de publicaciones periódicas consagradas, de manera más o menos específica, a este ámbito (MultiLingual Computing & Technology, Globalisation Insider, Machine Translation, Tradumàtica?); de monografías sobre las nuevas actividades (como Esselink 2000, Sprung 2000, Yunker 2002, Chandler 2005, Reineke 2005 o Dunne 2006); sobre las nuevas herramientas y formatos (p.e. Auestermühl 2001, Savourel 2001, Corpas & Varela 2003, Somers 2003); en ocasiones, con algún tipo de orientación hacia la formación de traductores (O?Hagan & Ashworth 2002, Pym, Perestrenko & Starink 2006); y, a veces, hasta presentando una (saludable) visión crítica (Torres del Rey 2005). El número de ejemplos citados no hace justicia, ciertamente, al importante volumen de nuevo material que se ocupa de describir y explicar las diversas facetas del nuevo contexto tecnológico en que se desarrolla la gestión lingüística.
Parece claro que las tecnologías digitales se han instalado con fuerza, tanto en el mundo de las personas que tienen en la traducción su actividad profesional, como en el de aquellas que se ocupan de formarlas. Sin embargo, llegados a este punto, conviene señalar que parece existir una clara unanimidad en la preferencia por el uso de determinado tipo de herramientas informáticas, concretamente los productos de carácter cerrado y comercial. Nos referimos a aquellos cuyo código fuente no es público, ni está autorizada su modificación, y que no pueden copiarse ni distribuirse libremente, por estar sujeto su uso a licencias que restringen esas posibilidades.
De acuerdo con la definición de la Free Software Foundation (www.fsf.org), el software libre se distingue justamente por lo contrario: su código fuente es accesible, es posible copiarlo y distribuirlo sin cortapisas, y también es legítimo modificarlo y poner las mejoras a disposición de la comunidad. Eso es lo que establece la Licencia Pública General (General Public License, GPL), una de la más comunes en el mundo del software libre y una referencia imprescindible para entender lo que significa GNU/Linux. A partir del código producido por el proyecto GNU (GNU is not UNIX) y del núcleo Linux, creado por Linus Torvals, contamos ahora con un excelente sistema operativo libre, que está en el origen de varias centenas de distribuciones (sistemas operativos con conjuntos de aplicaciones, como Debian, Ubuntu, Mandriva, OpenSuse o Slackware) gestionadas por una extensa comunidad de voluntarios en todo el mundo. Entre esos voluntarios se encuentran los desarrolladores (las personas que escriben y validan el código) y también, por supuesto, los traductores/localizadores que hacen posible que todo el sistema esté disponible en un número extraordinario de lenguas. Este modelo es, con matices, muy semejante al que sigue el desarrollo de aplicaciones libres para sistemas operativos que no lo son, como Microsoft Windows o Apple Mac OSX. Aunque pueda sorprender a algún lector, debemos recordar que existe un número creciente de proyectos empresariales basados completamente en el software libre, o que lo apoyan como un activo estratégico. No nos referimos a pequeños negocios gestionados por estudiantes de Informática en el garaje de sus casas, sino a empresas solventes como RedHat, Sun, Novell, o incluso a otras, cuyo nombre puede resultar más familiar, como IBM o Hewlet-Packard. ¿Cuál es su modelo de negocio? Desde luego, no está basado en licencias, pero también es cierto que la venta de licencias no es el único medio de subsistencia de este tipo de empresas. La asistencia técnica, la creación de aplicaciones específicas, el mantenimiento y actualización, la formación, la documentación o la venta de productos en los que el software representa apenas un valor añadido (videoconsolas, teléfonos móviles, ordenadores?) son buenos ejemplos del extraordinario recorrido comercial que existe, más allá de la simple venta de licencias. De hecho, nada impide a esas empresas ?ni a ellas ni a nadie? vender software libre? siempre que respeten la libertad del comprador de copiar y distribuir el producto adquirido, o de alterarlo y venderlo él mismo, o la de cualquier persona de acceder al código fuente y hacer lo propio. En realidad, es fácil encontrar en los quioscos revistas de Informática que incluyen en el precio de portada un cedé con una distribución Linux que, por lo tanto, está siendo objetivamente vendida, aunque también pueda ser descargada de forma gratuita desde el correspondiente sitio de Internet.
Es cierto, no obstante, que, acostumbrados a un modelo de negocio basado estrictamente en las licencias de uso comerciales, la mayor parte de los usuarios comunes tiene una noción bastante vaga de lo que pueda ser el software libre. En realidad, muchos de ellos utilizan programas informáticos como Mozilla Firefox, el gestor de vídeo digital VLC o el paquete ofimático OpenOffice.org sin ser conscientes de que son programas libres o, como mucho, sabiendo que son gratuitos y sin hacerse más preguntas al respecto. Por supuesto, el número de usuarios de sistemas operativos libres, como GNU/Linux, continúa siendo minoritario, a pesar de la extraordinaria calidad técnica de los mismos, de su facilidad de configuración y de la simplicidad de uso que han alcanzado en los últimos años algunas distribuciones basadas en el núcleo Linux, como las antes citadas Ubuntu (www.ubuntu.com), Mandriva (www.mandriva.com) o OpenSuse (www.opensuse.org). Esta circunstancia resulta todavía más paradójica si tenemos en cuenta que los tres sistemas a los que nos acabamos de referir (y otros muchos más) tienen carácter gratuito y su uso (por lo menos en teoría) es alentado en todo el mundo por diversas instituciones, de ámbito regional, estatal e internacional, entre otros motivos por el uso que hacen de estándares industriales, públicos y abiertos.
A priori, y lamentablemente, no parece que los profesionales de la traducción y los formadores de traductores sean una excepción en el panorama general de aparente desinterés por ese tipo de productos. Sin entrar en más detalles (como la revisión de la bibliografía reciente, de los informes internacionales, la consulta de los foros y las listas especializados o la simple experiencia cotidiana), algunos datos contenidos en este libro parecen apuntar en la dirección de un desconocimiento bastante notable de las posibilidades que brindan a profesionales y formadores.
En los capítulos que conforman el presente volumen pretendemos aportar una perspectiva general sobre el software libre en el ámbito de la traducción, tanto desde el plano profesional como desde el formativo. Para ello, hemos querido presentar recursos e instrumentos libres, así como experiencias y propuestas prácticas para ambas dimensiones. Además, hemos intentado contribuir a sacar a la luz el trabajo ingente de la comunidad de traductores voluntarios de los proyectos libres, con el objetivo (indisimulado) de atraer la atención de la comunidad académica del ámbito de la traducción. En efecto, para cualquier persona interesada por los proyectos libres no deja de resultar chocante el contraste entre la colaboración entusiasta de formadores y formandos de ámbitos tecnológicos y la aparente desidia de sus colegas de los cursos de lenguas y traducción, en lo que a proyectos de localización de software libre se refiere (por no hablar, claro está, de los proyectos de desarrollo). Con este volumen nos proponemos contribuir a revertir una situación que parece, cuando menos, sorprendente.
Debemos advertir que este libro no es un manual de software libre para la traducción (una obra que probablemente merecería la pena escribir), ni mucho menos un manual de Linux (ya existen muchos y excelentes, buena parte de ellos libres y gratuitos). Nuestro objetivo fundamental es estimular la curiosidad de traductores y docentes hacia este ámbito, así como ofrecerles un buen número de pistas para incorporar los productos libres a sus respectivos espacios profesionales. Asumimos que, para ambos perfiles, son necesarias (o debieran serlo) una pizca de curiosidad y una buena dosis de capacidad de adaptación, especialmente en lo que se refiere a las nuevas tecnologías.
Todos los trabajos que componen este volumen pueden ser leídos de forma independiente, aunque intentan formar un conjunto armónico. Por ello, algunos de los temas son recurrentes, algunas explicaciones son complementarias y, en la medida de lo posible, se ha intentado poner en relación los diferentes capítulos con remisiones internas, que pudieran enriquecer la lectura.
En cuanto a la estructura, a modo de introducción general al asunto que da título al trabajo, Marta García («Free software for translators. Is the market ready for a change?) presenta los resultados de una encuesta realizada entre profesionales de la traducción de diferentes países, destinada a estudiar el conocimiento que dichos profesionales tienen del software libre y el uso que hacen del mismo. Junto con preguntas sobre el tipo de aplicaciones utilizadas con mayor frecuencia, tanto libres como propietarias, los participantes debían responder otras relativas a su percepción de los posibles problemas que puede plantear el uso de software libre en la práctica profesional y al peso que las preferencias de sus clientes puede tener en su elección de determinados programas frente a otros. De esta forma, se pretende obtener una perspectiva global de la penetración del software libre en el ámbito profesional de la traducción, al tiempo que se detectan posibles carencias formativas y lagunas de información en la comunidad traductora sobre este tipo de herramientas.
Tras este primer acercamiento al uso del software libre en el mundo de la traducción profesional y, en cierto modo, como respuesta al estado de la cuestión perfilado en el mismo, Marcos Cánovas y Richard Samson («Herramientas libres para la traducción en entorno MS Windows») y Oscar Diaz Fouces («Ferramentas livres para traduzir com GNU/Linux e Mac OS X») presentan sendos catálogos de software libre relevante para traductores y utilizable en entorno MS Windows y entornos GNU/Linux y Mac OS X respectivamente. Ambos capítulos tratan no sólo de ofrecer un listado de herramientas de software libre que puedan resultar útiles para el trabajo diario de los traductores (y, por lo tanto, para los formadores de traductores), sino de describir las características ?y, en ocasiones, las ventajas? de dichos programas frente a herramientas similares de carácter propietario.
A continuación, Manuel Mata («Formatos libres en traducción y localización») aporta un extenso trabajo dedicado al análisis de los formatos libres, que contribuirá a erradicar las dudas y los miedos respecto a la supuesta «incompatibilidad» de las diferentes herramientas libres que existen hoy en día a disposición de traductores y localizadores. Su exposición pone de manifiesto que los formatos empleados por los programas libres se ajustan a estándares ampliamente documentados y avalados por organismos internacionales, lo que elimina los supuestos problemas de compatibilidad a los que muchos traductores aluden como principal justificación para preferir el software propietario frente al libre.
José Ramom Pichel («OpenTrad. Plataforma de tradución automática de código aberto») describe una experiencia concreta de desarrollo de una plataforma de traducción automática de código abierto, OpenTrad, en la que se aunaron los esfuerzos de la comunidad universitaria (representada por las Universidades de Vigo, Alicante, País Vasco y Politécnica de Cataluña) y de entidades privadas (encarnadas en tres empresas: imaxin|software, Eleka S.L. y la Fundación Eluyar). En su trabajo, Pichel demuestra que el software libre no está reñido con la iniciativa empresarial privada, sino que, por el contrario, ambos elementos pueden coexistir sin problemas.
En su capítulo dedicado a las interfaces de traducción web para la localización de software libre, Felipe Gil Castiñeira («Interfaces de tradución web») realiza un breve repaso por la historia y la evolución de las herramientas de traducción web, que pueden facilitar la integración en proyectos de localización de software libre de personas que, sin tener conocimientos avanzados sobre informática y sobre las aplicaciones seleccionadas, sí pueden aportar sus competencias en el ámbito de la traducción. Tras una visión general de las herramientas y su utilidad, el autor centra su atención en dos de las aplicaciones más populares: Launchpad Translations y Pootle, describiendo la forma en que se utilizan para casos concretos de localización de software libre en Galicia.

Introducción: traducción, formación, tecnología y libertad
OSCAR DIAZ FOUCES & MARTA GARCÍA GONZÁLEZ
(Facultade de Filoloxía e Tradución. Universidade de Vigo)

Free software for translators: is the market ready for a change?
MARTA GARCÍA GONZÁLEZ
(Facultade de Filoloxía e Tradución. Universidade de Vigo)

Herramientas libres para la traducción en entorno MS Windows
MARCOS CÁNOVAS & RICHARD SAMSON
(Facultat de Ciències Humanes, Traducció i Documentació. Universitat de Vic)

Ferramentas livres para traduzir com GNU/Linux e Mac OS X
OSCAR DIAZ FOUCES
(Facultade de Filoloxía e Tradución. Universidade de Vigo)

Formatos libres en traducción y localización
MANUEL MATA
(C.E.S. Felipe II. Universidad Computense de Madrid)

OpenTrad. Plataforma de tradución automática de código aberto
JOSÉ RAMOM PICHEL CAMPOS
(imaxin|Software)

Interfaces web na tradución de proxectos comunitarios de software libre
FELIPE GIL CASTIÑEIRA
(E.T.S.E Telecomunicación. Universidade de Vigo)

Ordem no caos no processo de localização em software livre
CLÁUDIO F. FILHO
(BrOffice.org)

En español por libre: traducción de software
NÚRIA VIDAL CASTELLET
(Facultat de Ciències Humanes i Socials. Universitat Jaume I)

Dos ejemplos de aplicación del software libre en la docencia de la traducción
MARCOS CÁNOVAS & RICHARD SAMSON
(Facultat de Ciències Humanes, Traducció i Documentació. Universitat de Vic)

Colección
INTERLINGUA
Materia
TRADUCCION
Idioma
  • Castellano
EAN
9788498364873
ISBN
978-84-9836-487-3
Depósito legal
GR. 2889/2008
Páginas
224
Ancho
17 cm
Alto
24 cm
Edición
1
Fecha publicación
03-03-2009
Número en la colección
77
Tapa blanda
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