SEÑALES DEL CUERPO

Maram al-Masri, nacida en Latakia (Siria), reside en París, donde ha escrito sus últimos poemas recogidos en esta obra, desde el año 82.
Maram estudió literatura inglesa en Damasco, donde publicó su primer libro de poesía, titulado Anzartuka bi-hamamatin baydâ? (Te amenazo con una paloma blanca), escrito en colaboración con Mundhir al-Masri y Muham-mad Sayyeda y editado por el Ministerio de Cultura de Siria, en 1984.
Sin embargo, más adelante, el mismo Ministerio de Cultura no aceptó editar su segundo libro debido al parecer, según refiere la propia autora, a su carga de erotismo. La primera edición árabe de este poemario, titulado Karaza hamrâ? ?alâ balât abyad, tuvo así que hacerse en Túnez (L?Or du temps/Tibr al-zamân, 1997). Por esta obra recibió al-Masri el Premio del Foro Cultural Libanés en Francia a la mejor creación árabe en 1998. Por iniciativa del poeta y editor Javier Marín Ceballos, la primera traducción de este libro en otra lengua, realizada por Rafael Ortega, se publicó en edición bilingüe árabe-español, con el título Cereza roja sobre losas blancas, en la cuidada Colección Lancelot, Murcia-Granada, 2002, donde se reeditó, gracias a su éxito, en 2004. Esta obra se ha traducido luego, entre otras lenguas, al francés (Québec, 2003), al corso (Ajaccio, 2003) y al inglés (Newcastle, 2004). La versión italiana (Génova, 2005) recibió el premio Primo Calapazoti de Reggio Calabria 2007 de Poesía Mediterránea.
En el año 2001 publica Maram en Beirut su tercer libro, titulado Anzur ilayk (Te miro), editado por la Sociedad de Ediciones y Publicaciones, que luego vuelve a publicarse también, en edición bilingüe, con traducción de Rafael Ortega y prólogo de Luis Alberto de Cuenca, en la misma Colección Lancelot, Murcia-Granada, 2005. Este libro ha sido recientemente premiado, en su versión francesa (Je te regarde, ed. Al-Manar), por el jurado de los Prix d?Automne 2007 de la SGDL de Francia.
Entre sus frecuentes viajes a certámenes literarios de muy diversos países, la autora ha visitado España a menudo en los últimos años (Córdoba, Granada, Murcia?), participando en numerosas presentaciones y lecturas de poesía.
Los poemas que ahora nos ofrece Maram en esta edición príncipe de su cuarto libro, Señales del cuerpo, su más reciente creación, se publican en versión árabe original y se traducen aquí por vez primera.
Gracias a la amable disponibilidad de la autora, hemos tenido ocasión de contrastar con ella tanto la edición final del original como la traducción que de sus poemas hemos realizado. Hemos procurado siempre traducir del modo más literal posible. Algunas licencias ocasionales, que responden a la necesidad de equilibrar literalidad y literariedad, se deben a nuestro común acuerdo. Por otra parte, hemos de agradecer las sugerencias que nos han hecho Javier Marín, Rafael Ortega y José Miguel Puerta Vílchez tras su atenta lectura del texto.
La poesía de Maram se adentra con audacia en el dominio de lo íntimo y, con extraño encanto y sorprendente precisión, atrapa el sentimiento fugitivo. Hay en su verso una sutil intensidad, una descarada inocencia, una frescura que se rasga, una celebración de la tristeza, una dulce nostalgia.
Sexualidad, erotismo, maternidad, infancia, sueño y feminidad son algunos de los temas predominantes en el trasfondo de estos poemas de encuentro y desencuentro, marcados por la cotidianidad y la sencillez formal, que nos cautivan con la espontaneidad de sus imágenes.
Adonis, el célebre estudioso árabe, poeta y crítico literario, dice de su poesía:
«Dos cosas me atan a la escritura de Maram al-Masri: la primera reside en que da una nueva forma lingüística a su feminidad, vivida e imaginada, en su perceptible pureza original, y que en esferas de palabras, sentimientos e impresiones, se desliza a rienda suelta, desbocada, por los laberintos del sexo.
La segunda es que todo lo anterior lo traduce con una escritura como si surgiera antes que el arte, como si fuera un mero informe o un proyecto, como si la escritura fuera una cuestión orgánica y no técnica. Lo traduce con la pasión de un estilo cotidiano, sencillo, cálido, incontenible, que a punto está de chocar con su cuerpo, pero que casi se detiene al borde del lenguaje».
Desde otra perspectiva, Maram expresa también, con seductor dominio de ese lenguaje de cada día, la complejidad de las relaciones amorosas, la ambivalencia y la contrariedad de los sentimientos, la incomprensión, el desamor, la incomunicación, la soledad.
La propia poetisa manifiesta que no bebe directamente del legado de la poesía amorosa árabe anterior a la Nahda, el movimiento de renovación literaria de la modernidad árabe. Ella misma nos dice: «Empecé escribiendo poemas de joven sin basarme en la tradición». Así, sin renunciar a referencias tradicionales ocasionales, la poesía de Maram se inscribe en la actualidad de su experiencia. Es poesía de intimidad personal, exaltación de lo inmediato, alarde de espontaneidad, indagación sin reservas de lo emotivo, exploración de los confines del pudor, vivencia gozosa o dolorosa de la libertad del sueño y de los juegos del deseo.
La autora ha dicho de sí misma: «No soy intelectual, sólo trato de escucharme a mí misma». Ana Soria (La voz, Cádiz, 19-05-06) ha descrito sus poemas como «autorretratos intimistas sobre el amor y el deseo».
Sin embargo, el poeta Luis Alberto de Cuenca, en su prólogo a Te miro, nos dice: «La poesía de Maram al-Masri es engañosamente sencilla? Puede parecer de fácil acceso a cualquier tipo de lector, pero muy pocos son capaces de penetrar en el tejido sutilísimo de la tradición que subyace a cada verso de Maram, donde confluyen la tradición poética de la poesía árabe de raíces preislámicas, tan ligada al eterno tema del amor, como sus inevitables derivaciones a la sensualidad y el erotismo, y la tradición lírica de la modernidad europea, que busca en la irracionalidad y en el sueño la razón de ser de lo humano».
Leyendo los versos de Maram se siente que la fuente esencial de su poesía es su propia vida: escribe sobre lo que ha vivido, lo que vive, lo que desea vivir.
El poeta José María Álvarez, en la presentación de Cereza roja?, se refiere a sus versos como «pedazos de su espejo». Se diría, en efecto, que con cada poema de Maram se va recomponiendo la imagen de un espejo fragmentado.
El singular intimismo de su poesía alberga con maestría tres aspectos complementarios de esa vida recreada que busca restituir su unidad original: el sexo, el erotismo, el amor. Octavio Paz describía la interacción de estas tres dimensiones con estas palabras: «El fuego original y primordial, la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor. Erotismo y amor: la llama doble de la vida» (La llama doble, Biblioteca de Bolsillo, 1997, Barcelona, p. 7). Así se presenta la continuidad de estos tres dominios en estas Señales del cuerpo, donde los signos del amor, una vez esbozados, se desdibujan: queda solamente la huella delatora.
En la escritura de al-Masri, la realidad es una fuente de fascinantes evidencias y reveladoras sorpresas. Testimonio de sus sentidos externos o internos, sus imágenes son palpables, visibles, audibles... Maram intercala imágenes de deseo de mujer con ensoñaciones de niña. En un mundo netamente sensorial, sus sentidos, al servicio de la imaginación, viajan por las vivencias cotidianas y por las imágenes de una naturaleza interiorizada (bosques, manantiales, ramas, árboles, montañas?), evocada en consonancia con la naturalidad de su expresión.
Junto con lo vegetal y lo mineral, Maram integra asimismo el mundo animal con metáforas y comparaciones de animales: toros, palomas, hormigas, ovejas?
Por otra parte, sus versos nos invitan a recorrer cada parte del cuerpo. En ellos, la relación entre erotismo y poesía es tal que puede decirse que si el primero es allí una poética corporal, la segunda es una erótica verbal. Cada vivencia deja su marca en este cuerpo de señales.
Maram escribe en particular sobre la intimidad femenina. Se transparenta en su poesía un compromiso con las mujeres (de manera individual y genérica) en la medida en que es y se siente mujer. No obstante, la autora no propugna en sus versos ningún tipo de activismo feminista. Nos habla, sobre todo, de su natural condición de mujer, de su vivir y sentir como mujer que percibe a las demás mujeres como espejo de sí misma.
La escritura de Maram es poesía desnudándose en cuerpo y alma, palabra que confiesa su secreto y, como una confidencia, nos hace cómplices del verso.
Pilar Garrido y Pablo Beneito
Murcia, 18 de noviembre de 2009

Introducción
1 así nos encontramos
2 ante ella me postro
3 desnudo el alma
4 ella es
5 me disuelvo en las mujeres
6 ¿quién de nosotros crea al otro?
7 me dijo: escribe
8 el llano abrupto
9 es como si una voz ahogada
10 el cuerpo te dará de comer
11 para ella no bastan
12 ella teje
13 mojo mi cama
14 juego de azar
15 para mi desgracia
16 mi boca de palabras llena
17 te doy una boca
18 cada noche en soledad
19 no llega el fragor de las almas
20 sobre el hielo
21 llegada la mañana
22 los dolores
23 el momento
24 os he traído un nuevo lenguaje

Colección
LV - LITERATURA ARABE CONTEMPORANEA
Materia
POESIA, NO¦JURIDICO
Idioma
  • Castellano
EAN
9788498366273
ISBN
978-84-9836-627-3
Depósito legal
GR. 4008/2009
Páginas
100
Ancho
23,5 cm
Alto
20,5 cm
Edición
1
Fecha publicación
19-04-2010
Tapa dura
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