PSICOLOGIA DE LAS MULTITUDES

Gustave Le Bon (1841-1931) es una de esas personalidades polifacéticas y difíciles de encasillar que proliferaron a finales del siglo XIX y entre los dos siglos. Fue sociológico y psicólogo social, sobre todo de la psicología social de orientación sociológica (aunque también médico, fisiólogo e higienista). En realidad, fue uno de los fundadores principales de la psicología social, cuyo enfoque fue mantenido en numerosas obras, como Psicología de las multitudes, Psicología del Socialismo, Psicología de las Revoluciones, etcétera. Esa nueva «psicología de masas» afrontaría un nuevo fenómeno de la modernidad industrial caracterizado por el surgimiento de la «multitud» como agrupamiento humano especialmente proclive hacia la irracionalidad, la manipulación de dirigentes y líderes políticos, sindicales y religiosos. Le Bon realza la importancia de la sugestión y la imitación en el comportamiento irracional de las multitudes y sus consecuencias sociales, políticas y jurídicas. Le Bon, con harta frecuencia, ha sido infravalorado, y sin embargo, se ha afirmado, que excepto Sorel, y sin duda Tocqueville, ningún sabio francés ha tenido una influencia igual a la de Le Bon, el cual escribió libros de una extraordinaria repercusión en todos los ámbitos 2. Le Bon analiza el fenómeno de masas desde un enfoque positivista y fenomenológico del comportamiento de los individuos y grupos en las sociedades de masas.
En su opinión, expresada en su Psicología de las multtudes, «la multitud busca un líder, vale decir, una figura poderosa que encauce sus energías irracionales hacia fines constructivos» 3. La multitud era una agregación colectiva que actuaba por «imitación» de situaciones y comportamientos sin reflexividad y conciencia «individual». En la psicología de las multitudes se agruparía, aparte del propio Le Bon, un amplio conjunto de teóricos como Sighele, Ferri, Tylor, Lang, Freud. Estaría influen¬ciado (ciertamente en interinfluencia recíproca), a su vez, por autores como Gabriel Tarde y el filósofo Henri Bergson (especialmente en su concepción del «intuicio¬nismo» o la filosofía de la «imitación») 4. La intención de Le Bon era fundar una nueva ciencia cuyo nombre sería la «psicología de las multitudes» 5. Pero una nueva ciencia social orientada a la acción, pues «el conocimiento de la psicología de las muchedumbres es hoy —afirma— el último recurso del hombre de Estado, que quiere, no gobernarlas (puesto que la cosa se ha hecho bien difícil), sino al menos no ser gobernado por ellas» 6. Pero esa idea perduraría mucho después cuando se afirma que «la psicología de las multitudes es, pues, la ciencia de una nueva política», que «rechaza una política basada sobre el interés y la razón» 7 y que intentaría explicar las causas y las consecuencias del surgimiento de las sociedades de masas.Y su gran preocupación no era otra que la de encontrar antídotos eficaces contra las disfuncionalidades provocadas por el advenimiento de las multitudes en la historia, insistiendo en la responsabilidad de las élites o conductores en su encauzamiento hacia el orden.

ESTUDIO PRELIMINAR «LA ERA DE LAS MASAS: EL PENSAMIENTO SOCIO-POLÍTICO DE GUSTAVE LE BON», POR JOSÉ LUIS MONEREO PÉREZ .

PREFACIO DEL AUTOR .


INTRODUCCIÓN
LA ERA DE LAS MUCHEDUMBRES

La evolución de la edad actual.—Los grandes cambios de civilización son consecuencia de cambios en el pensamiento de los pueblos.—La creencia moderna en el poder de las muchedumbres.—Ella transforma la política tradicional de los Estados.—Cómo se produce el advenimiento de las clases populares y cómo se ejerce su poder.—Consecuencias necesarias del poder de las muchedumbres.—Estas sólo pueden ejercer un poder destructor.—Las civilizaciones envejecidas son disueltas por el poder de las muchedumbres.—Ignorancia general de la psicología de las muchedumbres.—Importancia del estudio de las muchedumbres para los legisladores y hombres de Estado .

LIBRO PRIMERO
EL ALMA DE LAS MUCHEDUMBRES

CAPÍTULO PRIMERO
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LAS MULTITUDES
LEY PSICOLÓGICA DE SU UNIDAD MENTAL

Lo que constituye una multitud desde el punto de vista psicológico.—Una aglomeración numerosa de individuos no basta para formar una muchedumbre.—Caracteres especiales de las muchedumbres psicológicas.—Orientación fija de las ideas y sentimientos entre los individuos que las componen y desvanecimiento de su personalidad.—La muchedumbre es siempre dominada por lo inconsciente.—Desaparición de la vida cerebral y predominio de la vida medular.—Rebajamiento intelectual y transformación completa de sentimientos.—Los sentimientos transformados pueden ser mejores o peores que los de cada uno de los individuos que forman la colectividad.—La muchedumbre puede ser lo mismo heroica que criminal .

CAPÍTULO II
SENTIMIENTOS Y MORALIDAD DE LAS MUCHEDUMBRES

§ I. Impulsividad, movilidad e irritabilidad de las muchedumbres.—La muchedumbre es juguete de todas las excitaciones exteriores y refleja en ella las variaciones incesantes de éstas.—Los impulsos a que obedece son bastante imperiosos para borrar el interés personal.—En las muchedumbres nada es premeditado.—Acción de la raza.—§ II. Sugestibilidad y credulidad de las muchedumbres.—Su obediencia a las sugestiones.—Las imágenes evocadas en su espíritu, son tomadas por ellas como realidades.—Por qué estas imágenes son parecidas para todos los individuos que componen una muchedumbre.—Igualdad del sabio y del imbécil en una muchedumbre.—Ejemplos diversos de las ilusiones a que están sujetos todos los individuos de una muchedumbre.—Imposibilidad de conceder crédito alguno al testimonio de las muchedumbres.—La unanimidad de numerosos testigos es una de las más débiles pruebas que pueden invocarse para establecer un hecho.—Escaso valor de los libros de historia.—§ III. Exageración y simplicismo de sentimientos de las muchedumbres.—Las muchedumbres no conocen ni la duda ni la incertidumbre y tienden siempre a los extremos.—Sus sentimientos son siempre excesivos.—§ IV. Intolerancia autoritarismo y conservadurismo de las muchedumbres.—Razón de estos sentimientos.—Servilismo de las muchedumbres ante una autoridad fuerte.—Los instintos revolucionarios momentáneos de las muchedumbres no les impiden ser extremadamente conservadoras.—Son de instintos hostiles a los cambios y al progreso.—§ V. Moralidad de las muchedumbres.—La moralidad de las muchedumbres puede, según las sugestiones, ser mucho más baja o mucho más alta que la de los individuos que la componen.—Explicación y ejemplos.—Las muchedumbres toman raramente por guía el interés, que es muy frecuentemente el móvil exclusivo del individuo aislado.—Papel moralizador de las muchedumbres .

CAPÍTULO III
IDEAS, RAZONAMIENTOS E IMAGINACIÓN DE LAS MUCHEDUMBRES

§ I. Las ideas de las muchedumbres.—Las ideas fundamentales y las ideas accesorias.—Cómo pueden subsistir simultáneamente ideas contradictorias.—Transformaciones que deben sufrir las ideas superiores para ser accesibles a las muchedumbres.—El papel social de las ideas, es independiente de la parte de verdad que puedan contener.—§ II. Los razonamientos de las muchedumbres.—Las muchedumbres no son influíbles por razonamientos.—Los razonamientos de las muchedumbres son siempre de orden muy inferior.—Las ideas que asocian no tienen sino apariencia de analogía o de sucesión.—§ III. La imaginación de las muchedumbres.—Potencia imaginativa de las muchedumbres.—Piensan por imágenes, y estas imágenes se suceden sin ningún espacio.—Las muchedumbres se impresionan especialmente por el aspecto maravilloso de las cosas.—Lo maravilloso y lo legendario son verdaderos apoyos de las civilizaciones.—La imaginación popular ha sido siempre la base del poder de los hombres de Estado.—Cómo se presentan los hechos que son capaces de herir la imaginación de las muchedumbres .

CAPÍTULO IV
FORMAS RELIGIOSAS QUE REVISTEN
TODAS LAS CONVICCIONES DE LAS MUCHEDUMBRES

Lo que constituye el sentimiento religioso.—Es independiente de la adoración de una divinidad.—Sus características.—Poder de las convicciones que revisten forma religiosa.—Ejemplos diversos.—Los dioses populares nunca han desaparecido.—Formas nuevas con que renacen.—Formas religiosas del ateísmo.—Importancia de estas nociones desde el punto de vista histórico.—La Reforma, la Saint Barthélemy, el Terror y todos los acontecimientos análogos son consecuencia de los sentimientos religiosos de las muchedumbres y no de la voluntad de individuos aislados .

LIBRO SEGUNDO
LAS OPINIONES Y LAS CREENCIAS DE LAS MUCHEDUMBRES

CAPÍTULO PRIMERO
FACTORES REMOTOS DE LAS CREENCIAS Y OPINIONES DE LAS MUCHEDUMBRES

Factores preparatorios de las creencias de las muchedumbres.—El nacimiento de las creencias de las muchedumbres es consecuencia de una elaboración anterior.—Estudio de los diversos factores de estas creencias.—§ I. La raza.—Influencia predominante que ejerce.—Representa las sugestiones de sus antepasados.—§ II. Las tradiciones.—Son la síntesis del alma de la raza.—Importancia social de las tradiciones.—Por qué se convierten en perjudiciales después de haber sido necesarias.—Las muchedumbres son tenazmente conservadoras de las ideas tradicionales.—§ III. El tiempo.—El prepara sucesivamente, primero el establecimiento de las creencias, y después su destrucción. Gracias a él puede el orden salir del caos.—§ IV. Las instituciones políticas y sociales.—Idea errónea de su significación.—Su influencia es extremadamente débil.—Son efectos y no causas.—Los pueblos no saben elegir las instituciones que les parecen mejores.—Las instituciones son etiquetas, que bajo un mismo título, encierran las cosas más desemejantes.—Cómo pueden crearse las constituciones.—Necesidad para ciertos pueblos de ciertas instituciones que, como la centralización, son teóricamente malas.—§ V. La instrucción y la educación.—Error de las ideas actuales sobre la influencia de la instrucción en las muchedumbres.—Indicaciones estadísticas.—Papel moralizador de la educación latina.—Influencia que puede ejercer la instrucción.—Ejemplos proporcionados por diversos pueblos .

CAPÍTULO II
FACTORES INMEDIATOS DE LAS OPINIONES DE LAS MUCHEDUMBRES

§ I. Las imágenes, las palabras y las fórmulas.—Potencia mágica de las palabras y de las fórmulas.—El poder de las palabras está enlazado con las imágenes que evocan y es independiente de su sentido real.—Estas imágenes varían con la raza y con la edad histórica.—El interés de las palabras.—Ejemplos de variaciones considerables en el sentido de algunas palabras muy usuales.—Utilidad política de bautizar con nombres nuevos conceptos antiguos, cuando las palabras con que se les designa producen sobre las muchedumbres una impresión desagradable.—Variaciones en el sentido de las palabras según la raza.—Sentido diferente de la palabra «democracia» en Europa y América.—§ II. Las ilusiones.—Su importancia.—Son base de todas las civilizaciones.—Necesidad social de las ilusiones.—Las muchedumbres las prefieren siempre a las verdades.—§ III. La experiencia.—Sólo la experiencia puede establecer en el alma de las muchedumbres verdades que llegan a ser necesarias y destruir ilusiones que llegan a ser peligrosas.—La experiencia sólo actúa con la condición de ser frecuentemente repetida.—Lo que cuentan las apariencias necesarias para persuadir a las muchedumbres.—§ IV. La razón.—Nulidad de su influencia sobre las muchedumbres.—No obra sobre ellas, sino actuando sobre sus sentimientos inconscientes.—Significación de la lógica en la Historia.—Causas secretas de los acontecimientos inverosímiles .

CAPÍTULO III
LOS AGITADORES O CONDUCTORES DE MUCHEDUMBRES Y SUS MEDIOS DE PERSUASIÓN

§ I. Los agitadores o conductores de muchedumbres.—Necesidad instintiva de todos los seres en colectividad de obedecer a un instigador.—Psicología de los instigadores.—Sólo ellos pueden crear la fe en las muchedumbres y darles una organización.—Despotismo necesario de los instigadores.—Su clasificación.—Papel de la voluntad.—§ II. Los medios de acción de los instigadores.—La afirmación, la repetición, el contagio.—Significación respectiva de estos diversos factores.—Cómo el contagio puede comunicarse desde las capas inferiores a las capas superiores de una sociedad.—Cualquier opinión popular se convierte rápidamente en opinión general.—§ III. El prestigio.—Definición y clasificación del prestigio.—El prestigio adquirido y prestigio personal.—Ejemplos diversos.—Cómo muere el prestigio .

CAPÍTULO IV
LÍMITES DEL CAMBIO DE CREENCIAS Y OPINIONES DE LAS MUCHEDUMBRES

§ I.—Las creencias fijas.—Invariabilidad de ciertas creencias generales.—Son guías de una civilización. Dificultades de desarraigarlas.—Por qué constituye una virtud de los pueblos la intolerancia.—El absurdo filosófico de una creencia general no perjudica su propaganda. § II.—Opiniones variables de las muchedumbres.—Movilidad extremada de las opiniones que no se derivan de las creencias generales.—Variaciones aparentes, en menos de un siglo, de las creencias.—Límites reales de estas variaciones.—Factores sobre quienes recae la variación.—La desaparición actual de las creencias generales, y la extrema difusión de la prensa, hacen más movibles cada día las opiniones.—Cómo en la mayor parte de los asuntos propenden a la indiferencia las opiniones de las muchedumbres.—Impotencia de los gobiernos para dirigir la opinión como en otra época.—El desmenuzamiento actual de las opiniones impide su tiranía .

LIBRO TERCERO
CLASIFICACIÓN Y DESCRIPCIÓN
DE LAS DIFERENTES CLASES DE MUCHEDUMBRES

CAPÍTULO PRIMERO
CLASIFICACIÓN DE LAS MUCHEDUMBRES

Divisiones generales de las muchedumbres.—Su clasificación. § I. Las muchedumbres heterogéneas.—Cómo se diferencian.—Influjo de la raza.—El espíritu de la muchedumbre es tanto más débil cuanto más fuerte es la raza.—El espíritu de la raza representa el estado de civilización, y el espíritu de la muchedumbre el estado de barbarie.—§ II. Las muchedumbres homogéneas.—División de las mismas. Las sectas, las castas y las clases .

CAPÍTULO II
LAS MUCHEDUMBRES LLAMADAS CRIMINALES

Las muchedumbres llamadas criminales.—Una muchedumbre puede ser criminal legalmente, pero no psicológicamente.—Completa inconsciencia de los actos de las multitudes.—Ejemplos diversos.—Psicología de los septembristas.—Su razonamiento, su sensibilidad, su ferocidad y su moralidad .

CAPÍTULO III
LOS JURADOS EN LOS TRIBUNALES DE LO CRIMINAL

Los jurados en los Tribunales.—Caracteres generales de los jurados.—La estadística demuestra que sus decisiones son independientes de su composición.—Cómo se consigue impresionar a los jurados.—Débil acción del razonamiento.—Método de persuasión de los abogados célebres.—Naturaleza de los crímenes para los cuales los jurados son indulgentes o severos.—Utilidad de la sustitución del jurado y gran perjuicio que causaría el reemplazarlos con magistrados .

CAPÍTULO IV
LAS MUCHEDUMBRES ELECTORALES

Sus caracteres generales.—Cómo se las convence.—Cualidades que debe poseer el candidato.—Necesidad del prestigio. Por qué los obreros y los labriegos eligen raras veces candidatos de su clase.—Eficacia de las palabras y de las fórmulas sobre el elector.—Aspecto general de las discusiones electorales. Cómo se forman las opiniones del elector.—Fuerza de los comités.—Significan la forma más temible de tiranía.—Los comités de la Revolución.—El sufragio universal es irremplazable a pesar de su escaso valor psicológico.—Por qué será idéntico el voto, aun cuando el derecho del sufragio se restringiese a una limitada clase de ciudadanos.—Lo que expresa el sufragio universal en todos los países .

CAPÍTULO V
LAS ASAMBLEAS PARLAMENTARIAS

Las multitudes parlamentarias presentan la mayor parte de los caracteres comunes a las muchedumbres heterogéneas no anónimas.—Simplicidad de las opiniones.—Sugestionabilidad y sus límites.—Opiniones fijas irreductibles y opiniones móviles.—Por qué predomina la indecisión.—Papel de los líderes.—Razón de su prestigio.—Son los verdaderos dueños de una asamblea, cuyos votos, por consiguiente, son sólo los de una pequeña minoría.—Poder absoluto que ejercen.—Elementos de su arte oratorio.—Las palabras y las imágenes.—Necesidad psicológica de que los líderes o directores sean, por lo general, gentes convencidas o torpes.—Imposibilidad en que se encuentra el orador sin prestigio, para que sean admitidas sus razones.—Exageración en las asambleas de los sentimientos buenos o malos.—Automatismo a que llegan en ciertos momentos.—Las sesiones de la Convención.—Casos en los cuales una asamblea pierde los caracteres de las muchedumbres. Influencia de los especialistas en las cuestiones técnicas.—Ventajas e inconvenientes del régimen parlamentario en todos los países.—Se adapta a las necesidades modernas, pero lleva consigo el despilfarro de las rentas públicas y la restricción progresiva de todas las libertades.—Conclusión de la obra .

Colección
CRíTICA DEL Dº: ARTE DEL Dº
Materia
JURIDICO, FILOSOFIA DEL DERECHO
Idioma
  • Castellano
EAN
9788498369793
ISBN
978-84-9836-979-3
Depósito legal
GR. 2580/2012
Páginas
232
Ancho
17 cm
Alto
24 cm
Edición
1
Fecha publicación
01-10-2012
Número en la colección
105
Tapa blanda
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