LOS PRIMEROS PRINCIPIOS

SUMARIO: 1. Tendencia biologizante y organicista del pensamiento de Herbert Spencer. 2. Evolucionismo y darwinismo social: La evolución social, idea fundamental de la sociología de Spencer.


1. Tendencia biologizante y organicista del pensamiento de Herbert Spencer.

Para Spencer la sociología era una ciencia superorgánica que centra su atención en aquellos procesos que suponen las acciones coordinadas de varios individuos. Para él el proceso biológico se identifica con el proceso social y localiza y ubica los hechos de la sociología en el paralelismo funcional entre el organismo animal y las sociedades humanas. Piensa que la sociedad, como entidad con vida propia, y con autonomía respecto de los elementos aislados que la integran, está sometida a la dinámica de desarrollo, estructura y función, de manera análoga a los fenómenos del crecimiento, estructura y función en los seres animales. Es así que la sociología humana encuentra una fuerte conexión con el mundo orgánico animal 2. En coherencia procede a interpretar las mismas leyes biológicas en términos de hechos sociales para inmediatamente después razonar sobre ellas cual si se tratasen de leyes sociales. Este procedimiento analógico ?que configura a la sociedad como una entidad similar a la un organismo animal?, al tiempo supondría una rémora para éxito de su teoría social 3. Ese razonamiento analógico es, desde luego, desafortunado, pues la sociedad humana nunca puede ser equiparada ?y menos aún identificada? con un organismo biológico. Sin embargo, es lo que viene a mantener Spencer. Ello queda nítidamente reflejado en su ensayo Organicismo social publicado en 1860 y oportunamente traducido en nuestro país 4. Se trata de un organicismo biológico, que debe distinguirse del organicismo ético-espiritual 5; e incluso, en cierta medida, se puede decir que la recepción de Spencer en nuestro país estuvo marcada por esa impronta de distinción entre ambos tipos de organicismos, aunque no faltaron intentos de «krausis-tizar» a Spencer para hacerlo más compatible con la filosofía social del krausismo 6. Se afirmaba que no había nada en Spencer que no se encontrase en Krause 7, aunque al mismo tiempo se realzaban las importantes diferencias entre la filosofía krausista y la filosofía social del krausismo 8. En Spencer el organicismo sociológico tenía una fuerte impronta biologista, en cuyo marco la sociedad es equiparada metafóricamente a un organismo vivo, pero que, sin embargo, en su esquema de pensamiento no anula la individualidad de los sujetos que agrupa. Ese organismo social está sujeto a leyes naturales de la evolución, regidas en Spencer por la lucha por la supervivencia de los más aptos 9. Es más, para Spencer la historia social es una «historia natural», de manera que es necesario rechazar la posibilidad de una transformación «artificial» de la sociedad fuera de sus mecanismos espontáneos y evolutivos de cambio y adaptación 10. Sin embargo, el organicismo krausista defiende un organicismo de tipo ético-espiritual 11, y es relevante señalar que la recepción krausista de Spencer, en términos de conjunto, no supuso un desplazamiento en este tipo de organicismo ético-espiritual ?originario ya en el pensamiento de Krause? por el organicismo biológico-naturalista de fuerte impronta spenceriana. Conviene no confundir el frecuente uso metafórico de los organismos biológicos por algunos de los filósofos y sociólogos eminentes del krausismo, con su supuesta adhesión, más o menos generalizada, al organicismo biológico. Posiblemente el error o confusión de base en ese supuesto desplazamiento de modelos organicistas está en incorporar esa consecuencia como un elemento necesario en la formación del llamado «krausopositivismo» o «krausoinstitucionismo», pues no se puede desconocer que la misma ideología krausista ejerció una influencia ?una modulación? en el positivismo llegado a nuestro país, actuando como teoría de recepción crítica, y a menudo distorsionante de la filosofía positivista 12.
Pero la idea de «krausistizar» a Spencer (lo que ya se hizo respecto con Ihering; ese gran jurista que en su fase madura se vencería hacia el positivismo realista o de base sociológica, esto es, hacia el positivismo naturalista) estaba presente en la relevante recepción krausista de sus obras y filosofía social. Salvador Sanpere, uno de sus traductores, partía de que el pensamiento krausista ?que en muchos aspectos era compatible con los postulados de la filosofía spenceriana? se iba filtrando lentamente en las universidades y en la política española, amasándola en sus moldes, que han de dar, una vez terminado el trabajo, un nuevo modo de ser social. Y advierte que se afirma que corresponde al krausismo el dar a la Sociedad o política española sus nuevas formas y no el «herbertianismo» («spencerismo»). Ello es así, porque, a su entender, la doctrina de Krause encierra un elemento superior de vida y de progreso, favoreciendo la libertad y el progreso humano 13. Observa, no obstante (pero sin apartarse de ese orden de ideas) que es preciso reclamar el pensamiento de Spencer a fin de avanzar en el conocimiento sociológico, siendo, a tal efecto, conveniente estudiar su obra positivista y su filosofía social, aunque «con aquella reserva que a nosotros impone el convencimiento de que nada hay en Spencer que no esté en Krause, y que algo y de lo más trascendental que hay en Krause, es lástima que no esté en Spencer» 14. Reivindica un krausismo abierto al tiempo y a las nuevas doctrinas: primero matiza que no se puede en interés de escuela reivindicar a Spencer y su teoría de la evolución como un desarrollo de la doctrina de Krause, pero piensa ?hablando desde la escuela krausista? que el krausismo, que en un principio se apoyaba en Carus, está en condiciones de apoyarse en Darwin y en Haeckel, pues una manifestación de vitalidad el poder adaptase a los continuos cambios de la existencia. No es conveniente ni posible el que se pretenda para las doctrinas la inmovilidad en un contexto en el que todo se transforma. Las ideas ni son inmutables ni non eternas. Afirmar lo contrario e contradecir la experiencia e impedir el progreso 15. De lo que se trata es de considerar que el progreso de la vida y el progreso de la ciencia son organizaciones paralelas y hasta idénticas. Encuentra ese punto de proximidad no sólo en la idea de progreso, sino también en la configuración orgánica de la sociedad?16. Para Sanpere, la evolución es también «un cambio marchando de una forma menos coherente, para ir a una forma más coherente, por consecuencia de la disipación del movimiento y de la integración de la materia» (p. 69). Ahora bien, «la evolución por más que sea un cambio de lo homogéneo a lo heterogéneo es también un cambio de lo indefinido a lo definido»?17. El cambio es cualitativo y de perfeccionamiento, pues junto al progreso marchando de lo simple a lo compuesto, se lleva a cabo un progreso de la confusión al orden, de un acomodamiento indeterminado a uno determinado. Para él, en efecto, las distintas fases sucesivas por las que transitan las sociedades manifiestan de una manera inevitable el progreso de un acomodamiento indeterminado a un acomodamiento determinado (pp. 83 y 87). Según Sanpere es preciso intervenir el orden. Mediante ese cambio y la adición necesaria, se obtiene finalmente la fórmula idónea, a saber: La evolución consistiría en una integración de materia acompañada de una disipación de movimiento, durante la cual la materia transita de una homogeneidad indefinida incoherente, a una heterogeneidad definida coherente, y durante la cual igualmente el movimiento retenido sufre una análoga transformación cualitativa 18.

ESTUDIO PRELIMINAR, «La ideología del darwinismo social y la filosofía de Spencer», por José Luis Monereo Pérez .


PRIMERA PARTE
LO INCOGNOSCIBLE

I. Religión y ciencia
II. Últimas ideas de la religión
III. Últimas ideas de la ciencia
IV. Relatividad de todo conocimiento
V. Reconciliación

SEGUNDA PARTE
LO COGNOSCIBLE

I. Definición de la filosofía
II. Datos de la filosofía
III. Espacio, Tiempo, Materia, Movimiento, Fuerza
IV. Indestructibilidad de la materia
V. Continuidad del movimiento
VI. Persistencia de la fuerza
VII. Persistencia de las relaciones entre las fuerzas
VIII. Transformación y equivalencia de las fuerzas
IX. Dirección del movimiento
X. Ritmo del movimiento
XI. Recapitulación; problema final
XII. Evolución y disolución
XIII. Evolución simple y compuesta
XIV. La ley de evolución
XV. La ley de evolución (continuación)
XVI. La ley de evolución (continuación)
XVII. La ley de evolución (conclusión)
XVIII. Interpretación de la evolución
XIX. Instabilidad de lo homogéneo
XX. La multiplicación de efectos
XXI. La segregación
XXII. El equilibrio
XXIII. La disolución
XXIV. Resumen y conclusión

Colección
CRíTICA DEL Dº: ARTE DEL Dº
Materia
FILOSOFIA DEL DERECHO
Idioma
  • Castellano
EAN
9788498364705
ISBN
978-84-9836-470-5
Depósito legal
GR. 2455/2008
Páginas
400
Ancho
17 cm
Alto
24 cm
Edición
1
Fecha publicación
19-01-2009
Número en la colección
90
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